¡Cuidado con las ruinas “b”!

  • Ruinas   •  28 de Julio de 2015

No hace mucho tiempo podíamos gritar: “Moya la olvidada”; “Moya, la de las ruinas”; “¡Salvemos Moya!” “..” Fuimos escuchados y se iniciaron los proyectos más variados de conservación y restauración del Patrimonio moyano. Después de tres décadas de actividad, Moya es “la de las obras”. Se han realizado diversas intervenciones: limpieza de calles, consolidación topográfica, excavaciones arqueológicas, restauraciones parciales, como la espadaña de Santa María, las puertas de Moya, habilitación del convento de las monjas, la cubierta y el retablo de Santa María, el alumbrado monumental, etc. Hoy mismo asistimos a la finalización de obras de rehabilitación de la iglesia de la Trinidad, para su uso inmediato como albergue. También se anuncian proyectos de nuevas obras, de las muchas que falta por hacer.

Las “gloriosas ruinas de Moya son ya menos ruinas”. Se vislumbra que en breve podremos tener una “Moya viva” desentrañando su cultura y aireándola dignamente por los cuatro costados.

Pero hoy, con dolor, detectamos la presencia de lo que podríamos llamar RUINAS “b”. Éstas vendrían a ser ruinas que fueron históricas, que se restauraron y que por descuido, olvido o mal uso, vuelven a sus orígenes, pero esta vez sin gloria llenándonos de vergüenza e indignación. Son las “nuevas ruinas”

Las ruinas históricas nos duelen, las celebramos, nos hablan, escuchamos su clamor y atajamos sus problemas hasta donde nos es posible. Hasta parece que nos ilusiona más su contemplación en su propia y genuina situación. Hasta las declaramos Conjunto Histórico-Artístico e intentamos su mejor restauración y conservación integrándolas en la cultura presente.

Pero las ruinas “b”, “las nuevas”: son más dolorosas. Ya no emocionan. Nos indignan. Cuesta más darles una segunda oportunidad. En Moya tenemos ya algunos indicios de ruinas “b”, como el alumbrado monumental que se instaló recientemente y hoy es un recuerdo vergonzoso; el expolio de piedras u otros materiales que aún continúa, etc. ¡Cuidado con las “ruinas b”!, cuya presencia nos entristece y porque nos pueden conducir a cierta pasividad y olvido.

Afortunadamente, lo decimos con gozo y aplauso, en este último lustro, ha habido una movidaoficial, liderada por la Diputación Provincial de Cuenca y el apoyo decidido del Ayuntamienro de Moya, impulsando nuevos proyectos de restauración y conservación de monumentos y el establecimiento de disposiciones para ordenar el uso y disfrute del Conjunto Histórico-Artístico, su vigilancia y la seguridad de los visitantes. Hacía falta un control razonable del uso cultural de Moya sobre la base de disponer de locales adecuados y del personal técnico necesario.

Para terminar nos atrevemos a sugerir dos acciones que consideramos prioritarias para que todo lo hecho hasta ahora estos últimos años y lo que se proyecte en el futuro tenga razón de ser: 1ª Ordenamiento razonable del acceso a Moya, con los servicios de información, control y vigilancia correspondientes, y 2° La conclusión del proyecto AUDITORIO DE MOYA, cuyas obras, están paralizadas y que lo que se planificó para dos años va ya camino de dos décadas. El AUDITORIO será el centro de las actividades culturales de Moya y de su comarca. Y esto ¡URGE!

¡Sólo falta que eche a andar!. Tal vez el establecimientos de estas prioridades exijan la demora o paralización de otros proyectos, quizás más vistosos pero no tan necesarios.

[Descarga la revista de Moya nº 42]

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